lunes, 6 de diciembre de 2010

LUCHO BERMUDEZ - Tolu

Alumbrado Fabricato 1971. Medellin.


Coqueteando  Gaita
Cachito Porro
Fiesta de Negritos Porro
Nelly  Gaita
Año Nuevo  Gaita
Porro operático  Porro
Tolú  Gaita
Irma  Porro
Farah  Porro Gaita
La Gaita  Gaita
Roberto Méndez  Gaita
Minarete  Gaita





TOLU


ROBERTO MENDEZ


IRMA




LUCHO BERMUDEZ
Un pueblo caluroso y alegre, con casitas de adobe, pintadas de blanco, una plaza amplia, de tierra y tres calles largas y polvorientas que reverberan a (sol. Así era Carmen de Bolívar en 1917. En la época de la plata fácil, de las fortunas que nacían de la noche a la mañana, bajo el signo del algodón, del ganado y el banano, Carmen era un pueblo feliz. Tenía un maestro sabio y bondadoso, sitios gratos donde la gente se emborrachaba y un muchachito barrigón, que tocaba el flautín y se llamaba Luis Bermúdez. Muchos años antes, cuando Carmen era apenas un poblado de cuatro casas, extendidas a lo largo de la carretera a Cartagena, llegó don Arturo Bermúdez, viejo pedagogo, perteneciente a una de las más antiguas familias del corralito de piedra.

Su hijo, Luis Eduardo, nació en el Carmen. Una buena educación hizo de él un hombre de mentalidad abierta, poeta, escritor y político que llegó a ocupar cargos importantes, como la rectoría de la Universidad de Cartagena. Luis Eduardo casó en el Carmen con doña Isabel Acosta, formando una familia numerosa, con 9 hijos. Entre ellos Luisito, el muchachito alegre, que desde sus primeros años asombraba a todo el mundo por su habilidad para tocar toda clase de instrumentos musicales.

UN NIÑO PRECOZ
Cuando Luisito Bermúdez, hijo de Luis Eduardo, nieto de don Arturo, cumplió 5 años, su madre le regaló una flauta "para engañar la pobreza". Ya había pasado la época de las vacas gordas. Don Luis Eduardo había muerto dos años antes y Luisito se encontró de pronto en una familia arruinada. Entonces comenzó a tocar la flauta. Y mientras los vecinos se reunían frente a la puerta de la pequeña casa de doña Isabel Acosta, para escuchar al niño prodigio, desapareció el Luisito barrigón y mugroso, para dar paso a Lucho, el hombre y el mito. "Recuerdo ¡Mucho esa época, cuenta ahora Lucho Bermúdez, 57 años después. Carmen era un lugar feliz. . . sin agua, sin luz, pero con gente más bondadosa, más humana. . ."

"Mi padre fue un político. Luchó por Rafael Uribe Uribe y llegó a ser secretario del Directorio Nacional Liberal. Cuando murió yo solo tenía 2 años y es por eso que no guardo recuerdos de él. Crecí en un ambiente pobre, pues la muerte de papá nos dejó prácticamente quebrados. La casa era pequeña, incrustada en una esquina polvorienta. . . Creo que existe todavía.

El compositor vivió en el Carmen hasta los 9 años. A esa edad, ya había terminado toda la' primaria en el colegio José Prudencio Torres, con las más altas calificaciones.

"Fui siempre un niño precoz. . . A los tres años, sumaba, restaba y multiplicaba con gran habilidad. Pero lo más importante es que a los 5, estaba en capacidad de tocar cualquier instrumento y empecé a tocar música. Tocaba flauta, flautín, gaita y millo. Incursionaba en los solares de los vecinos y arrancaba los canutos de papayo que se convertían en flautas bajo sus manos mágicas. Cuando cumplió los nueve años, su madre decidió viajar a Santa Marta en busca de nuevos horizontes. "Salí de Carmen de Bolívar con los ojos llenos de lágrimas. . . Una de mis mayores alegrías la tuve —muchos, muchísimos años más tarde— cuando hice conocer el nombre de mi pueblo con un porro que hizo furor. . ." El muchachito de pantalón corto que salió del pueblo polvoriento, agarrando con una mano la falda de su madre y con la otra la flauta de caña, había de escribir después:

"Carmen querida, tierra de amores, tierra de ensueños y de ilusiones. . ." "Pero por lo pronto, todo lo que me importaba era ganar algún dinero para matar el hambre. . ."

UN SOLDADO DE NUEVE AÑOS
Cuando llegaron a Santa Marta, Luchito se presentó donde el obispo, Luis García Benítez, quien se admiró como todos, de las extrañas cualidades musicales del pequeño.

Entonces ocurrió lo increíble. "Entre el obispo, el presidente Abadía Méndez y un ministro, de apellido Rengifo, tramaron una de esas "trincas" tan comunes en la costa, y el resultado fue asombroso: a los 9 años me aceptaron en el ejército. Me convertí en soldado apenas tuve uso de razón". Luchito Bermúdez ingresó a la banda militar de Santa Marta, tocando el flautín. Y la gente que lo aplaudía cuando recorría las calles en medio de los otros soldados, ni se imaginaba que en el futuro ese muchachito sería uno de los primeros en hacer conocer la música colombiana en todo el mundo.

LA LUCHA POR LA VIDA
El "soldadito" de 9 años, comenzó a estudiar música ¿con el maestro Carlos Rodríguez y en la academia de un profesor francés, que permanece en los recuerdos de la época como "Le professeur Rico".

"El maestro Rodríguez era un hombre serio y disciplinado, muy estricto en cuestiones de música. Me ayudó mucho. Me enseñó a tocar 8 o 10 instrumentos. . . ."

Por eso, a los 10 años, el muchacho utilizaba tranquilamente la flauta, el clarinete, trombón, alto, barítono, trompeta y flautín.

A los 12 años, Lucho Bermúdez se convirtió en el arreglista oficial de la banda militar de Santa Marta y a los 15, comenzó a dirigir sus propias marchas, compuestas después de largas noches de insomnio. "No puedo decir en qué momento comencé a ser músico. . . yo creo que nací con la flauta en las manos. . ."

LAGRIMAS DE UNA MADRE
Lucho Bermúdez escribió su primera canción. "La dediqué a mi mamá y se llamaba
"Lágrimas de una madre...” Por esa época, el compositor de música popular , típicamente costeña, aún no había surgido. Lucho se dedicaba a los pasillos y danzas, los tangos y los valses.

"A pesar de no conocer el interior del país, componía música de allá . . Los ritmos costeños no existían. Había una serie de sonidos dispersos, de percusión, sin cohesión ni orden. . . Esas eran nuestras cumbias y porros. . ."

Para poder viajar a Bogotá, desde Santa Marta, los costeños tenía que hacer enormes sacrificios. No había carreteras. Ni aviones. El transporte se hacía por el río Magdalena y desde Girardot, a lomo de muía hasta la capital.
"Yo soñaba con ir a Bogotá y seguía componiendo música "cachaca". Pero todavía me faltaba mucho para cumplir mis deseos".

Cuando cumplió los 21 años. Lucho era el más joven y tal vez el más prolífico compositor colombiano. "De los 15 a los 21, compuse letras y música para 8 marchas militares, 8 o 10 pasillos, 4 danzas, 12 mazurcas y 2 polkas. En total, 30 o 40 piezas. . ."

BAJO EL SIGNO DE MACONDO
Cuando cumplí la mayoría de edad empecé a darme cuenta del abandono en que tenían a nuestra música. Vi desguarnecidas las manifestaciones artísticas la costa y sin decirle nada a nadie, me convertí en el abanderado de la música popular. . ."

Ese fue el tercer "nacimiento" de Lucho Bermúdez. Cuando comprendió que el futuro no estaba en pasillos y valses, sino cp los porros y las cumbias. . . "Mis composiciones comenzaron a incluir los sonidos de millos y gaitas, imitados con flautas y clarinetes. . . mi música adquirió personalidad y estilo definidos". En medio de ese proceso de auto-fijación artística, Lucho Bermúdez recibió el impulso definitivo.

"Un cura, el padre Angarita, me invitó para que le conformara una pequeña banda bailable y al mismo tiempo le dirigiera los coros de la iglesia. La cosa no habría tenido mucha importancia, si no fuera porque el pueblo del cura Angarita se llamaba Aracataca. . . o Macondo, como quiera usted llamarlo".

De esta manera, Lucho recibió lo único que le faltaba para que su música tuviera ese toque mágico y misterioso que la identifica en todas partes. El embrujo de Macondo, el calor de Aracataca. . . "Yo recuerdo muy bien ese pueblo... Era la época de los Buendías, cuando la gente bailaba cumbia con billetes de a 500 encendidos en las manos. . . El cura no se llamaba Antonio Isabel de la Santísima Trinidad, ni flotaba a varios centímetros del suelo, pero era un personaje peculiar. Las calles eran largas y llenas de almacenes donde comerciantes turcos vendían esta vida y la otra al mejor postor". Allí, en Macondo, como un "Francisco el dirigía los cantos litúrgicos durante las misas y después en la plaza principal, ensayaba con su banda las guarachas y los porros que habrían de hacerlo famoso.

Y para acabar de completar las cosas, llegó el amor.

EN ARACATACA ME ENAMORE
El amor en la vida de un costeño, ocupa un lugar primordial. Es por eso que la vida romántica de Lucho Bermúdez, es agitada y turbulenta.

"Después de tres matrimonios -dice sonriente— sigo pensando que lo más importante es el amor. . ."

Y lo mismo pensaba a los 21 años, cuando Aracataca conoció a María Luisa Gámez, la primera mujer en su vida.

"El único defecto que ella tenía, era un padre riquísimo. El más lleno de plata de toda la zona bananera. Por lo demás era una mujer encantadora". Para saber cómo se desarrolló el primer romance de Lucho, basta conocer las canciones que le dedicó a María Luisa: "Licha", "Tus recuerdos", "Negra es mi vida", "Amor y llanto", "Y a mí que me importa".

"No todos los amores tienen un final feliz. ...”

Decepcionado, bajo el primer desengaño amoroso, producido más que todo por la falta de capital, Lucho Bermúdez abandonó Aracataca y salió para Chiriguaná, Cesar. Tenía 23 años. "Allí organicé otra banda y terminé de olvidar. . . Chiriguaná guarda un lugar preferencial en mis recuerdos. Es un pueblo maravilloso donde todo el mundo me quiere. . . No le compuse ninguna pieza porque todavía estaba dedicándome a las personas, no a las ciudades... De Chiriguaná, salí para Cartagena. . ."

UN HOMBRE LLAMADO JOSE PIANETTA PITALUA
En la capital de Bolívar, Lucho fue contratado para dirigir la orquesta "A No.1" cuyo propietario era un hombre llamado José Pianetta Pitalúa "Me dediqué a hacer arreglos y dirigir. . .

Vivía en la calle de la Cruz, en el barrio San Diego y todos los días iba a hacer las grabaciones a Emisoras Fuentes, en la calle del Sargento Mayor. . ." Pero el negocio con Pianetta Pitalúa no habría de durar mucho.

"Con ayuda de la casa de José Vicente Mogollón, traje instrumentos y arreglos de música americana. . . Entonces, formé mi propia orquesta".

Se llamaba "Orquesta del Caribe" y en poco tiempo se hizo famosa. "Yo vi por dónde era la cosa y me dediqué a estudiar el folclor costeño, a recorrer los pueblos de mi tierra, callada la boca, sin extraños sonidos africanos a sus precarios instrumentos de percusión. Allí, Lucho tuvo su gran revelación: "Había una morocha que se llamaba María Isabel. Por la noche, dirigía la cumbiamba en la playa, bailando con su pollera de colorines, con los pies desnudos sobre la arena".

Así, bajo el revolotear de la pollera milagrosa de María Isabel, surgió el primer éxito mundial de Lucho. Y al poco tiempo, toda América cantaba: "María Isabel. . . Prende la vela. .. que va a empezar, la cumbia buena . ."


Continua…..

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