sábado, 23 de mayo de 2015

OSCAR LARROCA -Nostalgias -Una Noche en Buenos Aires

Carrera Bolívar en el Parque de Berrío en 1950. . Edificio Banco de Londres, Edificio Henry y Edificio Olano.

Autor: Gabriel Carvajal Pérez

© Biblioteca Pública Piloto de Medellín para América Latina.

NOSTALGIAS
PERCAL
GARUFA
CAMINITO
NO ME DEJES CORAZON
GRICEL
ZAPATÍTOS DE RASO
LÁGRIMAS
UNO
MANO A MANO
ADIOS PAMPA MIA




PERCAL


CAMINITO


ADIOS PAMPA MIA


Oscar Larroca

Manuel Adet
Edición del sábado 19 de julio de 2014.

Fue el cantor preferido de mi padre. De Larroca le gustaba todo, pero el tango elegido era “Hacelo por la vieja”, de Carlos Vivan y Héctor Bonatti con música de Rodolfo Sciamarella. “¡Hacelo por la vieja/ abrite de la barra!,/ ¿no ves lo que te espera/ si continuás así?,/ ¿no ves que es peligroso/ tomar la vida en farra?,/ hacelo por la vieja/ si no lo hacés por mí”. Después pude disfrutar de “Bailarín compadrito”, “Sangre maleva” “Pasional”, “Por qué me das dique”, “Zorro gris”, “Viejo rincón” y “Sangre maleva”, por mencionar los primeros que me vienen a la memoria. Magistrales interpretaciones de un cantor que siempre da gusto escuchar.

Larroca fue un cantor emblemático de la orquesta de Alfredo de Ángelis, honor que compartió con Carlos Dante y Julio Martel, a quien precisamente reemplazó en 1951. Su momento de oro fue con el “Glostora Tango Club”, ese programa de radio El Mundo que duraba quince minutos y que constituyó uno de los momentos estelares de las sesiones de tango por la radio.

Se llamaba Oscar Antonio Moretta. Nació en Almagro el 5 de julio de 1922. Su padre era guitarrero y cantor, y desde pibe lo inició en los firuletes de la música. Todavía usaba los pantalones cortos cuando ya era conocido como el cantor de su barrio. Sin embargo, no todo era inspiración. El pibe cantor y milonguero estudió en el Conservatorio Nacional de Música, donde se recibió de profesor de guitarra. Después, contó con sus propios profesores de canto.

El muchacho debe de haber sido bueno en lo suyo para que en 1940 radio Mitre lo contratara para participar en la famosa “Matinée de Juan Manuel”, programa donde era acompañado por los músicos Pascual Avena y Enrique Maciel. En 1945, fue convocado por el maestro Domingo Federico para integrar su orquesta. Ya para ese entonces, los críticos lo definían como un barítono atenorado, con excelentes condiciones vocales e interpretativas para cantar tangos.

En junio de 1945, grabó su primer tema para el sello RCA Víctor. Se trata de “Voz de barrio”, interpretado a dúo con Carlos Vidal. Casi tres años va a estar Larroca con Domingo Federico. Dos temas merecen destacarse de este período: “Un tal Medina” y “Te espero en Rodríguez Peña”. En 1948, lo encontramos en radio Belgrano con la orquesta de Osvaldo Manzi. Su compañero de canto es un clásico del género: Roberto Ray. Al año siguiente, se suma a la orquesta de Roberto Caló.

Para esa época, ya ha grabado temas como “El metejón” y “Che bandoneón”. También hay un fugaz paso por el cine. Se trata de la película “Otra cosa es con guitarra”, dirigida por Antonio Ver Ciani con guion de César Tiempo; la banda musical está a cargo de Domingo Federico y a título informativo habría que señalar que otro de los cantores que se luce en el film es Roberto Quiroga.

Como ya lo dije, en 1951 se produce su ingreso a la orquesta de Alfredo de Ángelis, el mítico “Colorado de Banfield”. Se dice que cuando Martel abandona la orquesta, todos estuvieron muy afligidos porque no era fácil reemplazar a un cantor de esos kilates. La solución salvadora la trajo el violinista Víctor Braña. La leyenda cuenta que De Ángelis quedó encantado con el muchacho que aún no había cumplido treinta años. A su voz y su talento, le sumaba una pinta ganadora, atributo que Larroca lo ostentaba con discreción y eficacia.

La dupla Larroca-Dante fue uno de los momentos felices del tango en la década del cincuenta. La pareja de cantores debuta en el Glostora Tango Club en abril de 1951 y el 23 de octubre graba “Almagro”, el poema de Vicente San Lorenzo, un tango que para Larroca era algo así como un homenaje íntimo a su barrio de pibe. Recomiendo disfrutar de esa grabación, como recomiendo temas como “Llevátelo todo”, “Volvamos a empezar” o “Entrá nomás”.
En 1957, Carlos Dante se retira de la orquesta de De Ángelis y pocos meses después lo hace Larroca. Como dice el poema: “Ninguna escena ningún llanto/ simplemente fue un adiós/ inteligente de los dos”. El dúo Dante-Larroca animará las sesiones nocturnas de “La querencia de Avenida de Mayo”, “Tango bar”, “La armonía” y el famoso “Maipú Pigall”, ubicado precisamente en Maipú al 370. Al dúo da gusto escucharlo, pero los más objetivos extrañan a la orquesta de De Ángelis.

A las presentaciones en Buenos Aires, se suman las giras por las provincias y países vecinos como Chile y Uruguay. En 1960, Larroca está en Medellín invitado por las autoridades para rendirle un homenaje a Carlos Gardel con motivo de los veinticinco años de su muerte. Para más de un tanguero, se trata del cantor indicado para honrar al Morocho del Abasto. En Colombia, debuta en la famosa radio Antioquía de la Cadena Caracol, dirigida por Joaquín Mauricio Mora. Colombia será un país importante en su biografía de artista. Allí, el tango cuenta con una amplia platea que sabe disfrutar de la buena música.

Como muchos cantores de su tiempo, Larroca comprende que para principios de los años sesenta, el tango no es lo que más se escucha en Buenos Aires. Para bien o para mal, los fenómenos del momento que subyugan a la juventud son “El Club del Clan”, la saga de discos titulados “Explosivos” y todo el frenesí que derrama la llamada “nueva ola” con Palito Ortega, Johny Tedesco, Lalo Fransen, Jolly Land, Violeta Rivas, Leo Dan y Billy Cafaro.
América Latina entonces -y en algunos casos, Europa y Estados Unidos- será el destino de muchos cantores, entre los que se destaca Oscar Larroca, quien para mediados de los sesenta, por ejemplo, es el cantor de la orquesta de tango dirigida por el maestro Juan Carlos Bera. Las giras por el continente se alternan con presentaciones locales. El tango en los sesenta está en crisis, pero los grandes cantores mantienen una platea leal. Para esos años, a Larroca es posible verlo en los “Sábados Circulares” de Pipo Mancera, en el programa “Grandes valores del Tango”, acompañado de músicos de la talla de Miguel Nijhenson y Jorge Dragone.

Larroca anda por los cincuenta años y su voz se mantiene intacta, un privilegio del que no todos sus colegas se pueden jactar. Sin embargo, no va a ser la voz lo que lo va a traicionar, sino el corazón. El hombre muere el 26 de agosto de 1976 con cincuenta y cuatro años recién cumplidos.

Fuente: ellitoral.com


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