viernes, 3 de septiembre de 2010

DUETO DE ANTAÑO - Aquellas canciones



Estas fotos corresponden a Medellín a principios del siglo 20. En la segunda vemos la Basilica Metropolitana en construccion.
Graficas similares a la portada del siguiente LP.


AQUELLAS CANCIONES:
1 . SERENATA DEL CAMPO - Bambuco Régulo Giraldo - Federico Buitrago
2 - DESILUSIONES - Pasillo Cesáreo Gómez - Camilo García
3 - ANOCHECER - Bambuco G. Agudelo - Camilo García
4 - LOS NAUFRAGOS - Danza Arr. Dueto de Antaño
5 - LINDA SAMARITANA - Bambuco Federico Buitrago - José Diosa
6 - TU ABANDONO - Bambuco Cam io Garcia
7 - CORONATE DE FLORES (Rondel) Julio Vives Guerra - Camilo Garda
8 - EL CAMBULO - Danza E. Echeverría - E. Cadavid
9 - TU LO IGNORAS - Pasillo Santiago Vélez E. - Camilo Garda
10 - SERENATA DE AMOR - Bambuco F. Valencia Orellana
11 - AL CALOR DE TU AFECTO - Pasillo Santiago Vélez E. - Carlos Vieco
12 - LA LANCHA - Marcha Arr. Camilo Garcia

ANOCHECER TU LO IGNORAS DESILUSIONES
Más que con la canción colombiana, que han interpretado preferencialmente durante 25 años, a partir del 14 de marzo de 1941.
Más que con las actividades artísticas de Medellín, en lo que toca con la radio y el teatro, durante ese mismo lapso.
Más que con la industria fonográfica nacional, a la cual están conectados desde su misma prehistoria, por cuanto al grabar en 1948 su primer disco para la RCA VICTOR. " El Boga", sobre la música original de Alejandro Wills, por orden emanada directamente de los directores artísticos de los Estados Unidos
y cumplida alegremente en Medellín por el señor Félix de Bedout, contribuyeron a sentar las bases de esa espléndida realidad de hoy.
Más que con esos miles y miles de admiradores que en el pais y en el extranjero siguieron sus pasos cancioneros.
" Ramón Carrasquilla y Camilo García están identificados hoy. como desde el mome.ito mismo de su primera aparición, con las noches de Medellín.

Con las noches de antes, cuando era angosta la carrera Junín. y f uncionaba en el trayecto comprendido por las calles Maracaibo y La Playa, a pocos pasos del zaguán que daba entrada a otra emisora histórica; frente al Club Unión, estirado y egoísta, pero igualmente representativo, el 'Patio Cordobés", especie de ''grill" adherido a la emisora Radio Córdoba del señor Próspero Aguirre. Allí nació el Dueto de Antaño y allí resucitaron las canciones viejas que todavía tarareaba en su senectud orgullosa y añorante, el viejo Pelón Santamarta. Y rasgueaba en su tiple Germán Benítez todavía. Y dormían perezosos olvidos en las gargantas triunfadoras de los trovadores de moda, que habían reducido su repertorio a diez o doce bambucos de fácil éxito.
Con aquellas noches, sucesoras de las viejas noches del apogeo de Blumen y Trespalacios. De Samuel Martínez y de Augusto Trespalacios, los trovadores que habían enseñoreado su estilo triunfalmente durante la década anterior, hasta la temprana desaparición del primero. De los últimos estertores de la Lira Antioqueña y del advenimiento triunfal del Jazz Nicolás y de los primeros sones cubanos.
Con las que protagonizó el mismo "Patio Cordobés"', tan mal visto por los padres de ciertas familias oligarcas porque allí sus muchachos tomaban contacto con la gente humilde y bailaban democráticamente, y se olvidaban del maestro de piano para comenzar a adorar los tiples y las guitarras y las bandolas 'que hacían el ''conjunto de la emisora". Mientras ellos preferían que asistieran al Covadonga, en donde Juán Manuel y sus vagabundos entregaban a la juventud "'go go" de aquellos tiempos sin "go go", el veneno en tandas bailables de las congas y los danzones y de los boggies que apasionaban a Nueva York.

Ahí Ese inolvidable "Patio Cordobés" de la Estudiantina López, de las Hermanas Piedrahita, de Los Payadores y de aquel cantor que salía de gaucho hasta los pies vestido, y que sin embargo era más pereirano que el Otún: Eleazar Orrego.

Con las noches que. todavía, enmaraban las tertulias de Tartarín Moreira y de "El Caratejo Vélez". De Horacio Franco y de Gilberto Gallego Rojas (Tito). Con las que anunciaban canciones. en los radíos grandotes empotraos en lujosos muebles de comino crespo, con las voces de locutores famosos como Luis. Pareja Ruiz, precisamente quien "juntó" a Carrasquilla y a García y quién bautizó su ajuntamiento, como Alberto Toro Montoya y Tulio Fernández, entre los de las grandes, y Tulio Vélez Montoya, Armando Mejía Arcila y otros entre las que especializaban sus horas en lo último de Valente y Cáceres. de Lydia Mendoza y de Lomuto y sus cantores Fernando Díaz y Jorge Ornar.

Con las noches que marcaron cinco, seis, siete años. Cuando el Bolívar cantaba y danzaba al compás de las primeras revistas de folklore andaluz. Y todos nos enamoramos un poquitín de Merceditas Escobar, luminaria de la compañía "Frutos de la Montaña". Y tenía "su" sitio en el restaurar* - Panamá, de la calle Boyacá, Curro Moreno, "cantaor" de grácil apostura. Noches que se vestían de gala los domingos a las ocho de la noche cuando salía al aire el "teatro" de la Colombiana de Tabaco. Y las voces lujosísimas de don Luis Macía; de las hermanas Domínguez; de Evelio Pérez; de Gilma Cárdenas de Ramírez y de
los inmensos serenateros del momento: Obdulio Sánchez y Julián Restrepo.

Con las que fueron apagando sus luces de ternura y amoroso romanticismo para dar entrada a los rumbosos aires de afuera y las que cambiaron los tiples y las bandolas, por tambores y bongoes. Y en ellas junto a sus guitarristas "oficiales", Eduardo Bedoya y Arnulfo Baena. En muchas, Camilo García cantó a veces, antes del advenimiento de Ramón, con los intérpretes que la radio consagraba, especialmente con Obdulio Sánchez y con Alfredo Pérez quien integró más tarde el Dueto Pineda y Pérez.

Viejas noches queridas del Salón de Frescos, cuando tocaba el acordeón el gran organista de hoy, Jaime Llano González. Y el tiple, el "pollo" Salazar. Y Macias daba a luz casi un bambuco por noche. Y sus meseras quitaban el hipo a los solteros sin novia.

Y con las que siguieron a esas noches. Y fueron caminando al compás de las canciones nuevas. Y con las que se llenaron de sones serenateros en los alrededores de la plazuela de Boston, cuya "barra" tenía cantores propios y tonadas y ventanas para su uso exclusivo.

Y con las bohemias noches que encendían de luces pecadoras, las calles que enmarcaban el Cementerio de San Pedro en donde tenian que ensayarse entonces las serenatas, porque los Alcaldes, estos pintorescos Alcaldes de Medellin. puritanos de un puritanismo hipócrita y deshumanizado, hicieron cerrar los cafetines
del centro. Con las que se trasladaron después al Barrio Antioquia y ahogaban su romanticismo de antes con los pianos traganíqueles y el bullicio de los buses de escalera.

Y para entonces el Dueto de Antaño, famosa atracción estelar del "Patío Cordobés" y ajustados intérpretes de las canciones que años antes vivieron esplendores en las gargantas fonográficas de Moriche y Utrera, y Briceño y Añez, y la Cueto y Pulido, alternaba y competía ventajosamente con los intérpretes de mayor fuste. Con Ospina y Martínez, que comenzaban a ser simplemente recuerdo, pero vivientes aún en las pastas discográficas. Con Julián y Obdulio! con Rios y Mariscal, con Fortich y Valencia, que habían viajado a la Argentina, y con quienes comenzaban a integrar con ellos una nueva generación cantadora del criollismo: Espinosa y Bedoya, procedentes de Caldas y Garzón y Collazos, embajadores de la canción tolimense. Y Gómez y Villegas, y los Hermanos Cortés, y José Cárdenas, Noel Ramírez y Obdulio Arias, y Ríos y Macías.

Y fueron haciéndose también a su "barra". Y conquistando terrenos. Y llenando con jubilosa explosión de aplausos y ovaciones, los principales programar de radio y tas más encopetadas fiestas sociales.

Desencadenaron polémicas periodísticas. Provocaron discusiones y guerreos verbales. El mundillo bambuquero sufrió un trahumatismo. El estilo distinto del dueto. La conformación misma que se salía de la de los tiempos de antes cuando se consideraba imprescindible que ambos cantantes tocaran su instrumento. El repertorio. El modo de trabajar, organizadamente, causó el colapso y dió campo a los comentarios adversos.

Pero ahí siguieron. Adheridos con sus canciones a las noches medellinenses y ampliándose su prestigio al mismo ritmo con que las viejas callejuelas iban dejando de ser angostas. Enriqueciendo Camilo García el cancionero colombiano con temas nuevos, felices y exitosos. Y cantando cantando siempre... Por 25 años. En un estilu igual, indeclinable, personalísimo.

Se multiplicaron sus discos. Y llenaron de canto el vacio que iban dejando los antiguos monarcas de la familia criolla
Asi llegamos al hoy, que en este disco es también ayer inolvidable porque vienen con él precisamente, sus primeras grabaciones para la RCA. Victor.

Es un homenaje a la canción colombiana de 25 años a esta parte en las voces de dos Je sus más característicos intérpretes: Ramón Carrasquilla  de Sopetrán; donde nació en el año de 1912 en el hogar de Carlos E. Carrasquilla y María Encarnación Peña. Durante 16 años cantor oficial de la Parroquia de la Candelaria. Y Camilo García, nacido en Amalfi el 6 de mayo de 1910, hijo de Fructuoso García, guitarrista y cantor y de Teresa Bustamante. Pedagogo de profesión, compositor y guitarrista. García ha cumplido también una meritoria labor en el Magisterio antíoqueño.

Los dos conforman EL DUETO DE ANTAÑO.

                                                                                                      Hernán Restrepo D.

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