viernes, 23 de enero de 2015

OBDULIO SANCHEZ -La Vieja Guardia en Antioquia



Calle Boyaca entre Palace y Junin. Sin fecha. Costado Iglesia La Candelaria.


LADO:l
ANTIOQUEÑITA - Bambuco
CUANDO EN TUS LABIOS DE ROSA Bambuco
EN LA CAMPIÑA
BESO PERDIDO
CRISTAL DE ENSUEÑO
EN EL TRONCO
MORENITA

LADO: 2
ACUARELA
PUESTA DE SOL
MIS GOLONDRINAS
T RAPICHERO
DE MI ALMA
UNA OSCURA GOLONDRINA

ROZAGANTES Y ALEGRES





ANTIOQUEÑITA


TRAPICHERO


DE MI ALMA

 LA VIEJA GUARDIA EN ANTIOQUIA
OBDULIO SANCHEZ.
Arreglos de: JORGE CAMARGO SPOLIDORE

Con la conquista española vino la guitarra enredada en la soldadesca y aquí, aclimatada en el trópico, engendró el tiple colombiano, de cuatro cuerdas primero, que luego aumentaron hasta llegar a las doce —cuatro grupos— que hoy conocemos; y del tiple y con él fue surgiendo la música toda del interior.

Bambucos, pasillos, danzas…; folclore que con los años y los siglos devino en música popular, y se hizo ciudadano. Eran ya los tiempos en que Santa Fe, pueblo grande encerrado entre callejuelas y rosarios, alimentaba su quehacer artístico con las quejas del Romanticismo Europeo y los cisnes y princesas del modernismo de Darío. Y fueron estas estrofas cortesanas y pulidas, pasadas por el tamiz del páramo, las que se aliaron con los hermosos ritmos heredados del pueblo. Son las épocas y legados del bambuco y pasillo bogotanos, de corte centenarísta y bohemio, con muy definidas características, de elegante factura, y con un inconfundible sabor a esa Bogotá naciente e inquieta, bañada del espíritu de ultramar y evocando sus paisajes y sus propias herencias folcloricas. Acaso haya sido su música —la de Wills, la de Patino, la del "Cabo Polo"— tan clara en influencias literarias, y a la vez tan propia, la mejor creación de cultura del Bogotá de principios del siglo.

En Antioquia, entretanto, el pueblo cantaba guabinas y coplas al son de! cuatro y la bandola. En Medellín, Germán Benítez, Clímaco Vergara, Roberto Mesa, componían pasillos y danzas, y luego bambucos, cuando al finalizar el siglo trajo Pelón del interior la noticia del nuevo ritmo. Música semejante en espíritu a la ya implantada en la capital, —pues, al fin y al cabo, la época y el ambiente eran uno solo en el país, y aún en Hispanoamérica— aunque, sin duda, dotada de una mayor dureza, con un cierto matiz y positivo y altanero. Benítez y Pelón, y Alzate Giraldo, y Jorge Molina, y Eusebio Ochoa, y más tarde Blumen, y los Trespalacios, y Carlos Vieco, componían canciones en que los versos eran tomados de Muñoz Londoño, y Duque BernaL y Abel Fariña, y Tartarín, sin desdeñar el préstamo español de un Villa espesa o del primer Juan Ramón Jiménez. Todo un mensaje entre bucólico y decadente, entre romántico y regional, a veces con las últimas audacias del modernismo, y, en lo musical, con los novedosos acordes y cortes que los nuevos artistas aportaban a su lenguaje melódico.

Música bohemia, en que el motivo campesino era un leiv-motiv complementador, vislumbrando al fondo, música en que la capa española y el chambergo castizo afloraban en el compás rítmico, en altas madrugadas generosas y fugaces, música elegante, representativa, y dueña de su propia tradición; música consciente y satisfecha de su rostro personal, solemne y triste, retrato fiel del espíritu que animaba el mundo artístico de la ciudad. Música, en suma, de extrañas calidades y forma originalísima; y patrimonio musical de una época, que ahora, con nuestro pueblo inundado y estragado del mal gusto musical imperante, debemos retomar, en las partes que hoy nos sean válidas, por el hilo subterráneo de la tradición.

OBDULIO SANCHEZ

Nació en Aguadas, Caldas, con herencia y afición musical en las venas. Llegó a Medellín por el año de 1926, y bien pronto se hizo cantante profesional, formando dueto con Julián Restrepo, a quien Obdulio había conocido en Manizales como cantor de circo trotamundos. Este dueto de Obdulio y Julián, "Los Trovadores", pertenece ya a la leyenda musical de Antioquia y de Colombia; actuó por más de treinta años consecutivos, durante los cuales marcó con su estilo personalísimo el fluir de la canción criolla, fue así, seguramente, el dueto de más larga trayectoria en Colombia, y también, sin lugar a dudas, y con muy escasos duetos a la par, uno de los más grandes en toda la historia de la canción nacional.

Como solista, Obdulio ha sido y es un intérprete extraordinario, aunque no suficientemente conocido. Ya sea como cantor de viejas canciones internacionales, a las que comunica un exquisito y sobrio gusto melódico, o bien como cantor de lo suyo, bambucos y pasillos, que Obdulio bebió en sus mejores fuentes, y que interpreta con todo el sabor que al arte da la autenticidad.

Porque el oficio de bambuquero, como todo verdadero oficio, es noble y sabio, y exige conocimiento y corazón Y del mejor barro de bambuquero es Obdulio Sánchez, intérprete por excelencia de estos aires que ahora entregamos al público.


JORGE CAMARGO SPOLIDORE
Arreglos y Orquestaciones:


Boyacense. Compositor, intérprete, arreglista. Hizo sus primeras armas con su madre, doña Antonieta Spolidore de Camargo, ilustre compositora, en la orquesta familiar que ella dirigía. Es uno de los músicos más capacitados en el panorama actual de nuestra música popular. Como pianista, es acaso, con Oriol Rangel, quien mejor interpreta hoy nuestras melodías. Como arreglista y director, ha cultivado siempre un difícil buen gusto, más allá de cualquier alarde comercialista. Como compositor, son suyas canciones tan aplaudidas como el bambuco "Celos**, "Mi canoa y yo” “Cariñito", etc., y obras instrumentales como el bellísimo "Flor de Café”,  “Misiá Sofía", y ese espléndido estudio de bambuco caucano que es "El Pífano". Ha compuesto también varias obras musicales de estructuras  más compleja, con base en temas folclóricos o populares, así, su laureado “Fantasía sobre motivos colombianos”.

Gran parte de su producción permanece inédita. Si este L. P. recibe el favor del público, aspiramos a divulgar algo de su obra en la segunda entrega de esta serie.

El maestro JESUS ZAPATA dirigió el conjunto musical y las grabaciones,  colaborando además como interprete  en la ejecución de la lira. Es Jesús Zapata músico de reconocida calidad y veteranía; estudioso y capaz como pocos en nuestro medio, ha sido desvelado impulsor, en muchos órdenes, de todo lo concerniente a nuestra música, y a nuestras mejores tradiciones y costumbres musicales.     

PERSONAL MUSICAL
Piano - Gerardo Sansón.
Clarinete - Gabriel Uribe y Efraín Moreno.
Lira - Jesús Zapata—Manuel Ríos
Contrabajo - Arsenio Montes —Jesús Zapata.
Violines - Julián Vieco—Eusebio Ortiz.
Tiple - León Cardona.

2 comentarios:

  1. MUCHAS GRACIAS POR SU COMENTARIO DE MI TIO ..

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  2. MUCHAS GRACIAS POR SU COMENTARIO DE MI TIO ..

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