domingo, 8 de abril de 2012

MARGARITA CUETO -El Retorno


Tranvía en el Parque de Berrío en 1925
Autor: Melitón Rodríguez Márquez
Biblioteca Pública Piloto de Medellín para América Latina.

DIVISAS: Todos los carros llevarán las siguientes:
Los que viajan para La América placas rojas; para El Bosque, amarillas; para Buenos Aires, azules; para Robledo, azules y blancas; para Sucre, blancas; para Manrique, rojas y blancas; y para Belén, amarillas y rojas. En la noche llevarán luces de estos mismos colores.

 
La negra noche (Margarita Cueto con Carlos Mejia)
Las tardes del Ritz (Margarita Cueto)
Peregrina (Margarita Cueto con Juan Arvizu)
Por un beso de tu boca (Margarita Cueto con Rodolfo Ducal)
Ojos verdes (Margarita Cueto con Jose Moriche)
Madrigal de amor (Margarita Cueto con Jose Moriche)
Aquella tarde (Margarita Cueto con Juan Pulido)
El retorno (Yo se que volveras) (Margarita Cueto)
No vuelvo a amar (Margarita Cueto con Juan Arvizu)
Amorcito consentido (Margarita Cueto con Luis Zamudio)
Tu y yo (Margarita Cueto)
He sentido en mi pecho (Margarita Cueto con Juan Pulido)



EL RETORNO
 
VIAJE AL PASADO

En esos años la RCA Víctor era la más importante en el mundo y vio con consideración lo que era el mercado colombiano; por eso entregó a la casa disquera nacional sus matrices, que debía manejar con cuidado para que sus promovidos no se mataran entre sí (entiéndase este verbo en el sentido de las ventas). México, Nueva York y Buenos Aires surtían al país, y debía Hernán Restrepo escoger lo que se traía. De México vinieron, pues, Virginia López, Pérez Prado, Antonio Prieto, los Hermanos Silva y, en la cumbre de la fama, Miguel Aceves Mejía y José Alfredo Jiménez.

De Argentina, en cambio, se trajeron tangos viejos, de los que no circulaban ya. Ese fue el caso peculiar de Colombia, a donde los discos se importaban en reducida cantidad, que pronto desaparecía. Después, de un momento a otro, no entraron más y la gente, según supuso Restrepo, se sentía frustrada por no tener a su alcance esos artistas que le gustaban. De ahí que en el país circularan Margarita Cueto, Juan Arvizu, Agustín Magaldi y Carlos Gardel, cuando el mundo estaba oyendo a Elvis Presley.

En el momento en que Hernán Restrepo quiso traerse todas esas matrices viejas, pasadas de moda, comenzó a hacerse famosa en el mundo la locura colombiana por la música vieja. Artistas como Margarita Cueto, ya olvidada en su país, no podían creer que fueran ídolos en otro. Por esto es que aquí se grabaron más discos de larga duración de Pedro Vargas que en México mismo. De las ventas de la Victor, el sesenta por ciento era de música de tiempo atrás, y su propio responsable reconoce que el país se retrasó, pero era una razón generacional, porque quienes podían comprar discos eran los que soñaban con esas vejeces. De ahí que el pobre Presley nunca lograra ser un fenómeno aquí, pero sí Juan Pulido, que ya tenía sus ochenta años. El anacronismo de la música colombiana ha sido siempre achacado a Hernán Restrepo Duque, desempolvador de ídolos, y para los artistas viejos su redentor.

Biblioteca Luis Ángel Arango

sábado, 7 de abril de 2012

GARZON Y COLLAZOS -Garzon y Collazos 104 -Vergara


Tranvía en el Parque de Berrío en 1925
Autor: Melitón Rodríguez Márquez
Biblioteca Pública Piloto de Medellín para América Latina.

Se advierte al público que a los empleados de la Empresa les está prohibido, mientras estén en ejercicio de sus funciones, desempeñar encargos particulares o recibir propinas para obtener preferencia en el servicio oficial.


El limonar
En un Pueblito Español
La vaquerita
Sanjuanero huilense
Soy tolimense
Sufro queriéndote 

EL LIMONAR SANJUANERO HUILENSE EN UN PUEBLITO ESPAÑOL


Otra Portada:




Marzo 18, 2012

Garzón y Collazos recibieron su esperado homenaje anual

Una ofrenda floral y una serenata, acompañada de diversos recuerdos recibió, ayer, el dueto insignia del Departamento por parte de los seguidores de su invaluable legado.

El homenaje al dueto Garzón y Collazos en su última morada, el cementerio San Bonifacio, siempre conmueve. Ayer no fue la excepción, pues con La Negra Grande de Colombia, en primera fila, se convirtió en un encuentro de anécdotas y recuerdos.



Como lo han venido haciendo desde hace más de dos décadas, la Fundación Musical de Colombia, los seres queridos y seguidores de la insigne agrupación, llegaron muy temprano para convertir en epicentro de fiesta su tumba.


El dueto Ramírez y Collazos demostraron por qué Ibagué es la Ciudad Musical.

Como si se tratara de la sala de la casa de alguno de los maestros  Darío Garzón y Eduardo Collazos, sus hijos y otros músicos entonaron las bellas canciones de ayer, hoy y de siempre. Los primeros en salir a escena fueron César Ramírez y Alfredo Collazos, con su dueto Ramírez y Collazos, para deleitar con Flor del Campo, Amo mucho tus ojos, La Sombrerera y Remansos.

Estas canciones dieron paso a Garzón y Arroyo, de Darío Garzón y Luis Eduardo Arroyo, para que interpretaran Pescador Lucero y Río, Campesina Santandereana y Pueblito Tolimense, mientras traían a la memoria los mejores momentos de los homenajeados.

En medio de aplausos y gritos de 'otra, otra, otra' le tocó el turno a Carlos Garzón y Wilfredo Torrado, integrantes del dueto Garzón y Torrado, para cantar a una sola voz Poquito a poquito, Oropel y Yo también tuve 20 años.

Y para concluir la emotiva serenata salió la Coral Ciudad Música, que interpretó, entre otros temas, Ya se murió mi viejo y Canta un pijao.

Periodico El Nuevo Dia.

sábado, 31 de marzo de 2012

COROS CANTARES DE COLOMBIA - Vol.3

Tranvía en la carrera Palacé en Parque de Berrío en 1925. Medellín.

Autor: Melitón Rodríguez Márquez
Biblioteca Pública Piloto de Medellín para América Latina
Se advierte que nadie debe atravesar por el frente del carro; la Empresa no asume responsabilidad alguna por los perjuicios que se sigan de la inobservancia de lo anterior.




SOY COLOMBIANO


CUATRO PREGUNTAS


CAMPANITAS


Seguimos con estas voces, las más firmes, ya indelebles de la nación, escribiendo. Colombia! Continuamos así, con estos coros, con esta su ya eternizada vivencia vocal, redactando el definitivo códice de la patria canción, su omnicolor nomenclatura. Vamos en esta enamorada forma, con esta punzante vehemencia, legajando en la estría milagrosa la sangre y su pergamino de nuestros aires musicales, en latentes ínfulas de indeclinable vigencia. Protagonizamos por tercera vez en SONOLUX estas ediciones del cantar colectivo de nuestro pueblo, impresos sobre la pasta oscura del disco, con la dorada letra del bambuco, la celeste aristocracia montañera de nuestro pasillo y la democrática y calenturienta púrpura del bunde…

Son estos y son así los cantares de Colombia…las múltiples voces afinan y atavían el huso de la copla, que va devanando unas veces la cristalina alegría y, ellas mismas, una oleosa melancolía, el recuerdo de la incinerada pasión, tejidas siempre a la nunca renegada perspectiva geográfica en la que el colombiano nace y quiere morir…

Con una que solo puede ser dignidad colombiana, el medio centenar de voces que son el más alto paraninfo de la copla telúrica, aquí regresan respondiendo plena y exultantemente a los deslumbrantes arreglos y erudita dirección de tres grandes músicos, autores y recalcitrantes colombianos: Luis Uribe Bueno, Rafael Ortiz e Iván Uribe, hábiles desveladores siempre en el amoroso menester de vestir de novia y con su propia música, a la canción nacional.

Y abre este vivo capitulo, hechizado pues nuevo es y lo será siempre  en un amalgamiento de eternidades, con la casi obvia notificación en bambuco , -es decir, doblemente nacionalista  de “Soy Colombiano”, en cuya letra va floreciendo al confiado orgullo que tiene sus hondas raíces en el propio patio y va siendo eyectado , sonriente, a través de la letra aligera, rebosante, optimista…Hay fulgores de “Serenata del Campo” en este pasaje musical de la patria, que sesta también adornado con  la nostalgia vespertina de los “Sauces” , sembrados por ese viejo  inmenso de Joaquín Arias en todos los solares del alma. Y perpetuán nuestros cantares de Colombia el momento feliz en que el maestro Fulgencio García esbozó , -capital del corazón desde la capital del país, esos alternantes “Requiebros”, alegres y a la vez henchidos de caudales  como las “Campanitas” de pueblo colombiano , de pueblo que no ha sentido su espíritu urbanizado, que Luis Uribe Bueno mece para hacer despertar dormidos  recuerdos. Con su gentileza vivaz, la “Ibaguereña” de Eduardo López y Jorge Añez, tan nuestra, también,  y “Mi morena” van del brazo del bambuco y el bunde, tras el florecimiento en domingo y luto de “Los Arrayanes”, cuya afilada tenue sombra y pena se diluyen con el “Sonríeme Morena” de Trespalacios y Bernal.

Luego, cerrando los dorados capítulos, final de este itinerario por la propia alma musical con las arterias como naturales cayados, el bambuco de Eduardo López y Pedro Morales Pino. “Cuatro Preguntas”, matriz de nuestra canción, fuente del bambuco, veta y vena, canción de la canción misma…

Nota: Gabriel Cuartas Franco.